Si hay una fórmula que aparece en absolutamente todos los cursos de electrónica, es esta: V = I × R. Detrás de esas tres letras está la relación más importante de los circuitos eléctricos, y comprenderla bien es lo que separa a quien memoriza fórmulas de quien realmente entiende lo que ocurre dentro de un cable. En este artículo vamos a desarmar la ley de Ohm pieza por pieza, con analogías claras y ejemplos prácticos.
Las tres magnitudes básicas
Antes de la fórmula conviene tener claro qué significa cada término. Una analogía muy usada —imperfecta, pero útil— compara un circuito eléctrico con un sistema de tuberías de agua.
| Magnitud | Símbolo | Unidad | Analogía hidráulica |
|---|---|---|---|
| Voltaje o tensión | V | Voltio (V) | La presión del agua en la tubería |
| Corriente | I | Amperio (A) | El caudal: cuánta agua pasa por segundo |
| Resistencia | R | Ohmio (Ω) | El estrechamiento de la tubería |
El voltaje no es “electricidad almacenada”, sino una diferencia de potencial entre dos puntos. Es lo que empuja a los electrones. Sin diferencia, no hay empuje y no pasa nada, igual que el agua no fluye entre dos depósitos que están al mismo nivel.
La corriente es el flujo real de carga eléctrica. Un amperio equivale a una cantidad enorme de electrones pasando por un punto cada segundo. Es lo que hace trabajo: calienta una resistencia, ilumina un LED, mueve un motor.
La resistencia es la oposición al paso de esa corriente. Todo material tiene alguna, incluso los cables. Los conductores tienen muy poca; los aislantes, muchísima.
La fórmula y sus tres formas
La ley de Ohm establece que, en un conductor, la corriente es directamente proporcional al voltaje aplicado e inversamente proporcional a la resistencia. Se escribe de tres maneras equivalentes, según lo que quieras averiguar:
- V = I × R → para hallar el voltaje
- I = V ÷ R → para hallar la corriente
- R = V ÷ I → para hallar la resistencia
Lo importante no es memorizar las tres, sino entender la relación. Si aumentas el voltaje y la resistencia no cambia, la corriente sube. Si aumentas la resistencia y el voltaje no cambia, la corriente baja. Es la lógica de la tubería: más presión, más caudal; más estrechamiento, menos caudal.
Un ejemplo que se ve todos los días
Supón que quieres encender un LED con una fuente de 9 voltios. Un LED típico funciona con unos 2 voltios y tolera alrededor de 20 miliamperios (0,02 A). Si lo conectas directamente a los 9 V, la corriente será excesiva y el LED se quemará en segundos. Por eso siempre se coloca una resistencia en serie.
¿De cuánto? La resistencia debe absorber la diferencia de voltaje: 9 V − 2 V = 7 V. Aplicando la ley de Ohm:
R = V ÷ I = 7 ÷ 0,02 = 350 Ω
Como los valores comerciales son escalonados, se elegiría el valor estándar más cercano por encima —normalmente 390 Ω—, lo que da un poco menos de corriente y alarga la vida del componente. Este cálculo de tres líneas es probablemente el uso más frecuente de la ley de Ohm en el mundo real.
Potencia: la cuarta pieza
La ley de Ohm suele estudiarse junto a la fórmula de la potencia, que indica cuánta energía se consume por segundo y se mide en vatios (W):
- P = V × I
- Combinando con la ley de Ohm: P = I² × R y P = V² ÷ R
Esto tiene una consecuencia práctica que muchos principiantes pasan por alto: las resistencias no solo tienen un valor en ohmios, también tienen una potencia máxima. Si una resistencia debe disipar 1 W y solo soporta 0,25 W, se calentará en exceso y fallará. En el ejemplo del LED, la resistencia disipa 7 × 0,02 = 0,14 W, así que una de 0,25 W es suficiente.
Serie y paralelo
Cuando hay varias resistencias, la forma de conectarlas cambia el resultado.
| En serie | En paralelo | |
|---|---|---|
| Resistencia total | Se suman: R₁ + R₂ + … | Menor que la más pequeña |
| Corriente | La misma por todos | Se reparte entre las ramas |
| Voltaje | Se reparte entre ellas | El mismo en todas |
Un detalle que sorprende: conectar resistencias en paralelo reduce la resistencia total. Tiene sentido con la analogía hidráulica: si abres una segunda tubería junto a la primera, el agua encuentra más caminos y fluye con más facilidad.
Dónde la ley de Ohm no aplica directamente
Conviene saber que esta ley describe el comportamiento de los materiales llamados óhmicos, en los que la resistencia se mantiene constante. No todos lo son.
- Los diodos y LED no son óhmicos: su relación entre voltaje y corriente no es una línea recta. Por eso se calcula la resistencia en serie y no se aplica la fórmula al diodo mismo.
- La resistencia de muchos materiales cambia con la temperatura. El filamento de una bombilla incandescente tiene mucha menos resistencia en frío que encendido.
- En circuitos de corriente alterna con bobinas o condensadores entran en juego conceptos adicionales como la reactancia.
Consejos prácticos y seguridad
- Trabaja siempre con las unidades base. Convierte miliamperios a amperios y kilohmios a ohmios antes de calcular; la mayoría de los errores vienen de ahí.
- Mide la resistencia sin alimentación. Un multímetro en modo ohmios inyecta su propia corriente y da lecturas incorrectas —o se daña— si el circuito está energizado.
- Verifica la potencia, no solo el valor. Un componente correcto en ohmios pero insuficiente en vatios acabará fallando.
- Practica con baja tensión. Baterías y fuentes de laboratorio de pocos voltios permiten aprender sin riesgo. La red eléctrica doméstica exige formación específica y precauciones serias.
Conclusión
La ley de Ohm es sencilla, pero no es trivial: describe el equilibrio entre lo que empuja, lo que fluye y lo que se opone. Dominarla te permite dimensionar componentes, diagnosticar por qué algo se calienta más de lo debido y leer un esquema con criterio en lugar de intuición.
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