Ejercicios
Cuestionario práctico sobre el mantenimiento del sistema de refrigeración del motor. Evalúa la revisión del refrigerante, las mangueras, el termostato, la bomba de agua, el ventilador y la tapa presurizada. También aborda pruebas de presión, detección de gases de combustión, preparación de mezclas, purga de aire y eliminación segura del refrigerante usado.
Responde las preguntas a continuación y revisa la explicación de cada respuesta.
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El refrigerante transporta calor desde el motor hacia el radiador. Una mezcla adecuada también protege contra la corrosión, el congelamiento y la ebullición.
En frío, el nivel normalmente debe estar entre las marcas mínima y máxima del depósito. La especificación exacta siempre debe confirmarse en el manual del vehículo.
El sistema caliente permanece presurizado y el refrigerante puede superar los 100 °C. Abrir la tapa bruscamente reduce la presión y puede provocar una expulsión violenta con riesgo de quemaduras.
Los abultamientos y las grietas indican deterioro estructural. La manguera puede romperse bajo presión, por lo que debe sustituirse y también deben revisarse sus conexiones y abrazaderas.
Si el termostato queda abierto, el refrigerante circula prematuramente por el radiador. El motor tarda más en alcanzar su temperatura normal y la calefacción puede rendir menos.
El termostato restringe el flujo hacia el radiador cuando el motor está frío y lo permite progresivamente al alcanzar su temperatura de apertura.
El comprobador aplica la presión especificada con el motor frío. Una caída de presión permite investigar fugas externas o internas sin esperar a que el motor se caliente.
Una caída sostenida, después de estabilizar la prueba, indica pérdida de estanqueidad. Deben revisarse mangueras, uniones, radiador, bomba, tapa y posibles fugas internas.
A baja velocidad hay poco flujo natural de aire y el ventilador debe moverlo a través del radiador. En carretera, el aire frontal puede ocultar una falla del ventilador o de su control.
Las grietas y el brillo indican desgaste o deslizamiento. Debe cambiarse la correa y verificarse la causa; nunca debe lubricarse, porque perdería capacidad de transmisión.
La mezcla debe seguir la proporción y especificación del fabricante. El agua desmineralizada reduce la formación de depósitos; una concentración excesiva tampoco garantiza mejor transferencia térmica.
El refractómetro determina la concentración a partir del índice de refracción de una muestra. Su escala permite estimar la protección térmica, según el tipo de refrigerante.
El aire atrapado puede interrumpir el flujo, causar lecturas inestables y generar puntos calientes. La purga debe realizarse mediante el procedimiento indicado para cada vehículo.
El embudo de llenado elevado ayuda a mantener refrigerante disponible mientras sale el aire atrapado. Deben respetarse los purgadores y la secuencia indicada por el fabricante.
El cambio del reactivo indica presencia probable de gases de combustión. Puede existir una comunicación por la junta de culata, la culata o el bloque, y se requieren pruebas adicionales.
El orificio permite evidenciar una fuga del sello interno. Rastros repetidos o humedad requieren comprobar juego, ruido y fuga, y normalmente considerar la sustitución de la bomba.
El refrigerante usado puede ser tóxico y contaminante. Debe almacenarse sin mezclarlo con otros residuos y entregarse a un punto de reciclaje o gestor autorizado, según la normativa local.
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