Ejercicios
Este cuestionario examina los cuatro primeros concilios ecuménicos: Nicea I, Constantinopla I, Éfeso y Calcedonia. Las preguntas abordan su contexto histórico, las controversias que motivaron su convocatoria, sus principales protagonistas y el vocabulario empleado para expresar la relación entre la divinidad y la humanidad de Cristo. También se estudian la doctrina sobre el Espíritu Santo, el título Theotokos, la Definición de Calcedonia y la recepción posterior de sus decisiones.
Responde las preguntas a continuación y revisa la explicación de cada respuesta.
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Constantino I convocó el concilio con el propósito de afrontar las divisiones doctrinales y favorecer la unidad de la Iglesia dentro del Imperio.
Nicea respondió al arrianismo, que subordinaba al Hijo y negaba su plena igualdad divina con el Padre. El concilio afirmó que el Hijo es verdaderamente Dios.
Homoousios significa «de la misma sustancia». El término afirma la plena divinidad del Hijo y su igualdad esencial con el Padre.
Constantinopla I reafirmó Nicea y defendió la divinidad del Espíritu Santo frente a quienes la negaban. La tradición vincula este concilio con la forma ampliada del Credo niceno-constantinopolitano.
El concilio se reunió en 381 bajo Teodosio I, quien apoyó la doctrina nicena como fundamento de la unidad religiosa imperial.
Theotokos, «Madre de Dios», protege la unidad personal de Cristo: María dio a luz al Verbo encarnado. El título no afirma que ella originara su divinidad.
Nestorio fue depuesto y condenado en Éfeso. Sus adversarios consideraban que su forma de hablar de Cristo comprometía la unidad personal del Verbo encarnado.
Cirilo de Alejandría fue el principal defensor de la unidad personal de Cristo y del título Theotokos durante la controversia con Nestorio.
El Segundo Concilio de Éfeso, celebrado en 449 y llamado «Latrocinio de Éfeso» por sus adversarios, fue rechazado por Calcedonia en 451.
Marciano y Pulqueria respaldaron la reunión de Calcedonia para revisar la crisis de 449 y buscar una formulación cristológica aceptable.
Calcedonia confesó a un solo Cristo, Hijo y Señor, en dos naturalezas. Así afirmó simultáneamente su unidad personal y la integridad de su divinidad y humanidad.
Los cuatro adverbios calcedonianos son sin confusión, sin cambio, sin división y sin separación. Los dos primeros protegen la distinción de naturalezas; los otros dos, la unidad personal.
El Tomo de León, dirigido a Flaviano de Constantinopla, expuso la unidad de Cristo y la actuación propia de sus naturalezas divina y humana.
La tradición antioquena tendía a proteger la humanidad completa de Cristo y a distinguir sus naturalezas. Llevado al extremo, este lenguaje podía parecer una división del sujeto personal.
La tradición alejandrina destacó que el mismo Verbo divino es el sujeto de las acciones de Cristo. Su preocupación principal era impedir que la encarnación se entendiera como la unión de dos personas.
Las Iglesias ortodoxas orientales no aceptaron la Definición de Calcedonia. Su posición suele denominarse miafisita y no debe confundirse sin más con la negación de la humanidad de Cristo.
Los concilios formularon distinciones más precisas al responder a controversias históricas. No sustituyeron las Escrituras ni eliminaron todas las divisiones, sino que establecieron referencias doctrinales duraderas.
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