Un corte en la cocina, una caída en bicicleta o un accidente de tráfico pueden provocar sangrado. Saber cómo actuar en los primeros minutos puede marcar una gran diferencia, porque una hemorragia importante puede poner en riesgo la vida si no se controla. La buena noticia es que las medidas básicas son sencillas y cualquier persona puede aprenderlas. En este artículo veremos los tipos de hemorragia, el procedimiento paso a paso y los errores más comunes.
Este texto es informativo y no reemplaza la formación práctica en primeros auxilios ni la atención de los servicios de emergencia.
Qué es una hemorragia y cómo se clasifica
Una hemorragia es la pérdida de sangre por la rotura de vasos sanguíneos. Se puede clasificar según el lugar donde ocurre o según el tipo de vaso afectado.
| Tipo | Características |
|---|---|
| Capilar | Sangrado lento, en forma de gotas o filtración, típico de raspones. Suele detenerse solo. |
| Venosa | La sangre sale de forma continua y es de color rojo oscuro. Requiere presión para detenerse. |
| Arterial | La sangre sale a chorro, al ritmo del pulso, y es de color rojo brillante. Es la más grave. |
También se distingue entre hemorragia externa, que se ve, e interna, que ocurre dentro del cuerpo y puede pasar inadvertida al principio.
Antes de empezar: protégete
La sangre puede transmitir infecciones, por lo que conviene protegerse. Si dispones de guantes desechables, póntelos. Si no los tienes, puedes usar una bolsa de plástico limpia sobre la mano o pedir a la propia persona herida que presione su herida. Después de atender, lávate bien las manos con agua y jabón.
Cómo controlar una hemorragia externa: paso a paso
- Evalúa la seguridad de la escena. Asegúrate de que no hay peligro para ti ni para la víctima.
- Pide ayuda. Si el sangrado es abundante, llama al número de emergencias de tu país o pide a alguien que lo haga mientras tú atiendes.
- Haz presión directa. Coloca sobre la herida una gasa, un paño limpio o una prenda y presiona firmemente con la palma de la mano.
- Mantén la presión de forma continua. No levantes el apósito para mirar si ya paró. Si se empapa, añade otro encima sin retirar el primero.
- Eleva la zona herida por encima del nivel del corazón, siempre que no haya sospecha de fractura.
- Coloca un vendaje compresivo. Cuando el sangrado disminuya, sujeta el apósito con una venda firme, sin cortar la circulación.
- Acuesta a la persona y abrígala si es necesario, vigilando que siga consciente y respirando.
La presión directa y mantenida es la medida más importante. Muchas hemorragias se controlan solo con ella.
El torniquete: solo en casos extremos
Cuando una hemorragia en un brazo o una pierna es muy grave y no se logra controlar con presión directa, puede ser necesario usar un torniquete. Debe colocarse unos centímetros por encima de la herida, entre la herida y el corazón, y apretarse hasta que el sangrado se detenga. Es recomendable anotar la hora de colocación y no aflojarlo; solo el personal sanitario debe retirarlo. Lo ideal es usar un torniquete comercial o una banda ancha, y haber recibido formación previa. Evita usar cuerdas finas o cables, ya que pueden dañar los tejidos.
Hemorragia nasal (epistaxis)
Es muy frecuente y casi siempre benigna. Para controlarla:
- Siéntate con el cuerpo ligeramente inclinado hacia delante, no hacia atrás.
- Pellizca la parte blanda de la nariz, por encima de las fosas, durante unos 10 minutos seguidos.
- Respira por la boca y escupe la sangre que llegue a la garganta.
- Si el sangrado dura más de 20 minutos, es consecuencia de un golpe fuerte en la cabeza o la persona se encuentra mal, busca atención médica.
Señales de una posible hemorragia interna
Una hemorragia interna puede aparecer después de un golpe fuerte o una caída, aunque no haya herida visible. Presta atención a estas señales:
- Piel pálida, fría y sudorosa.
- Pulso rápido y débil, y respiración acelerada.
- Mareo, confusión o desmayo.
- Dolor o hinchazón en el abdomen o en el pecho.
- Sangre en el vómito, las heces o la orina.
Ante estos síntomas, llama de inmediato a emergencias. Mantén a la persona acostada, abrigada y tranquila, y no le des de comer ni de beber.
Errores que debes evitar
- Retirar el apósito empapado en lugar de añadir otro encima.
- Aplicar sustancias caseras como café, harina o telarañas sobre la herida.
- Intentar sacar objetos clavados: es mejor inmovilizarlos y presionar alrededor.
- Usar un torniquete por sistema para cualquier sangrado.
- Olvidar vigilar a la víctima: una persona que pierde mucha sangre puede desmayarse.
Cuándo llamar a emergencias
Solicita ayuda urgente si el sangrado es abundante o a chorro, no se detiene tras 10 minutos de presión, la herida es profunda, está en el cuello, el pecho o el abdomen, hay un objeto clavado o la persona muestra signos de shock, como palidez, confusión o respiración rápida.
Conclusión
Presionar con firmeza, pedir ayuda y vigilar a la víctima son las claves para actuar bien ante un sangrado. Con formación práctica ganarás confianza para reaccionar en una emergencia real. Si quieres aprender más, te invitamos a conocer los cursos de Primeros auxilios y de Salud disponibles en Cursa.












