Respirar es algo que hacemos unas veinte mil veces al día sin pensar en ello. Sin embargo, cuando una enfermedad, una cirugía o un periodo prolongado de reposo afectan a los pulmones, esta función automática puede volverse difícil. La fisioterapia respiratoria es la rama de la fisioterapia que se ocupa de evaluar y tratar los problemas relacionados con la respiración, con el objetivo de mejorar la ventilación, facilitar la eliminación de secreciones y reducir la sensación de falta de aire.
Cómo funciona la respiración
Para entender estas técnicas conviene recordar lo básico. El principal músculo de la respiración es el diafragma, una lámina situada bajo los pulmones. Al inspirar, el diafragma desciende y las costillas se expanden, de modo que el aire entra. Al espirar, los músculos se relajan y el aire sale. Otros músculos del cuello, el pecho y el abdomen ayudan cuando se necesita un esfuerzo adicional. En los pulmones, el oxígeno pasa a la sangre y el dióxido de carbono se elimina.
Cuando algo altera este proceso, por ejemplo mucosidad acumulada, inflamación, debilidad muscular o dolor al respirar, el cuerpo trabaja más para obtener el mismo oxígeno. La fisioterapia respiratoria busca corregir estos obstáculos.
Objetivos principales
- Mejorar la expansión de los pulmones y la entrada de aire.
- Ayudar a movilizar y expulsar las secreciones.
- Fortalecer los músculos respiratorios.
- Enseñar patrones de respiración más eficientes.
- Reducir la fatiga y la sensación de ahogo durante las actividades diarias.
- Prevenir complicaciones tras cirugías o largos periodos de inmovilidad.
Situaciones en las que se utiliza
Este tipo de fisioterapia se aplica en contextos muy variados: enfermedades respiratorias crónicas, recuperación después de infecciones pulmonares, rehabilitación tras una cirugía de tórax o de abdomen, cuidados de pacientes hospitalizados o con movilidad reducida, y también en el trabajo con niños y con personas mayores. Además, se emplea en programas de rehabilitación cardiorrespiratoria. En todos los casos, el plan debe ser indicado y adaptado por un profesional de la salud, porque cada persona tiene necesidades y riesgos distintos.
Técnicas y ejercicios más comunes
| Técnica | En qué consiste | Para qué sirve |
|---|---|---|
| Respiración diafragmática | Inspirar lentamente por la nariz haciendo que el abdomen se eleve y espirar con suavidad | Aprovechar mejor el diafragma y reducir el esfuerzo respiratorio |
| Respiración con labios fruncidos | Inspirar por la nariz y soltar el aire despacio por la boca, como al soplar una vela | Controlar la espiración y aliviar la sensación de falta de aire |
| Expansión costal | Respiraciones profundas dirigidas a ampliar las costillas, a veces con las manos del terapeuta como guía | Aumentar la movilidad del tórax |
| Tos asistida | Toser de forma dirigida, a veces apoyando una almohada sobre una herida | Eliminar secreciones con menos dolor |
| Drenaje postural | Adoptar posiciones que ayudan a que las secreciones se desplacen | Facilitar la limpieza de las vías respiratorias |
| Espirometría incentivada | Usar un dispositivo que motiva a inspirar profundamente y de forma sostenida | Expandir los pulmones, sobre todo tras una cirugía |
Un ejemplo de ejercicio sencillo: respiración diafragmática
Este ejercicio se enseña con frecuencia como punto de partida, siempre que el profesional lo considere adecuado para la persona:
- Siéntate cómodamente o túmbate boca arriba con las rodillas ligeramente flexionadas.
- Coloca una mano sobre el pecho y otra sobre el abdomen.
- Inspira lentamente por la nariz y nota cómo la mano del abdomen se eleva más que la del pecho.
- Espira despacio por la boca, con los labios ligeramente fruncidos, durante más tiempo del que dura la inspiración.
- Repite durante unos minutos, con pausas si sientes mareo o cansancio.
Si aparece dolor, mareo intenso o más dificultad para respirar, conviene detenerse y consultar con un profesional.
Hábitos que complementan el tratamiento
La fisioterapia respiratoria funciona mejor cuando se combina con hábitos saludables. La actividad física adaptada ayuda a mejorar la resistencia y la capacidad pulmonar. Mantener una buena hidratación facilita que las secreciones sean menos espesas. Evitar el tabaco y la exposición al humo y a ambientes contaminados protege las vías respiratorias. También es importante cuidar la postura: estar encorvado limita el movimiento del tórax, mientras que una postura erguida facilita la expansión de los pulmones.
Cuándo consultar a un profesional
Los ejercicios respiratorios pueden ser útiles, pero no sustituyen la valoración médica. Es recomendable buscar ayuda cuando existe falta de aire persistente, tos prolongada, dificultad para expulsar flemas, silbidos al respirar o cansancio inusual al realizar tareas cotidianas. Ante una dificultad respiratoria repentina o intensa, dolor en el pecho o labios azulados, se debe pedir atención médica urgente. Un fisioterapeuta evaluará cada caso, elegirá las técnicas más adecuadas y controlará la evolución.
Conclusión
La fisioterapia respiratoria combina conocimiento del cuerpo, técnicas de movilización y educación al paciente para que respirar resulte más fácil y eficaz. Si te interesa conocer más sobre este campo y sobre la fisioterapia en general, puedes explorar los cursos relacionados con salud y fisioterapia que encontrarás en Cursa.







