Corrección de pliegues y bordes: recuperación de líneas de estilo en funilería automotriz

Capítulo 5

Tiempo estimado de lectura: 8 minutos

+ Ejercicio

Qué es un pliegue y por qué “manda” sobre el resto del panel

Un pliegue (crease) es una deformación con arista marcada donde el metal se ha doblado y, a la vez, ha concentrado tensión en una línea estrecha. A diferencia de una abolladura suave, el pliegue suele dejar una “bisagra” rígida: si intentas aplanarlo de golpe, la línea de estilo se pierde, aparecen ondas alrededor o se generan microfisuras en la pintura/metal.

En puertas, guardabarros y capó, los pliegues suelen coincidir con líneas de estilo o con bordes (cantos, dobladillos, nervaduras). Estas zonas son más rígidas: el metal “cede” menos y por eso el daño se concentra y se endurece.

Lectura del pliegue (lo que debes identificar antes de golpear)

  • Dirección del impacto: observa hacia dónde “apunta” el pliegue (normalmente el metal se cerró en la dirección del golpe).
  • Punto de máxima tensión: suele estar en el centro del pliegue, donde la arista es más aguda.
  • Perímetro bloqueado: bordes, dobleces internos, refuerzos y nervaduras cercanas que impiden que el metal regrese.
  • Altos y bajos a lo largo de la línea: un pliegue casi siempre alterna pequeños altos y bajos; tu objetivo es abrir la arista y reconstruir la línea, no “aplastarla”.

Herramientas específicas para pliegues, aristas y bordes

Martillos recomendados y para qué sirve cada cara

  • Martillo de punta (pick): para trabajo localizado en la arista cuando necesitas “levantar” un bajo muy puntual o iniciar la apertura del pliegue. Úsalo con control: es el que más marca deja.
  • Martillo de bola: útil para modelar transiciones y ayudar a “rodar” el metal alrededor de la línea sin crear planos. También sirve para planchado suave con golpes más redondos.
  • Martillo plano: para planchar y reducir marcas al final, y para asentar altos pequeños sin deformar la línea si se usa con tas adecuada.

Tases de canto (imprescindibles en líneas y bordes)

Las tases de canto (edge dollies) tienen radios y aristas que permiten apoyar justo debajo de una línea de estilo o cerca de un borde. La regla es simple: la forma de la tas debe “parecerse” a la forma final que quieres recuperar. Si la tas es demasiado plana, tenderás a aplanar la línea; si es demasiado aguda, marcarás el panel.

Combinaciones típicas (martillo + tas)

SituaciónMartilloTasObjetivo
Pliegue agudo en línea de estiloPunta (muy controlado) + luego bolaTas de canto con radio similarAbrir la arista y re-formar el “pico” de la línea
Borde doblado cerca de canto (puerta/capó)Bola o planoTas de canto o tas con hombroRecuperar el borde sin estirar
Marcas de martillo tras el formadoPlanoTas ligeramente más suave (radio mayor)Planchar y uniformar sin borrar la línea

Principio clave: abrir el pliegue antes de “nivelar” el panel

Un error común es intentar dejar “liso” el área alrededor del pliegue primero. En pliegues, funciona mejor este orden mental:

  • Primero: liberar y abrir la arista (reducir la concentración de tensión).
  • Después: reconstruir la línea de estilo con su altura correcta.
  • Al final: planchar para bajar marcas y microaltos.

Piensa en el pliegue como una hoja doblada: si no desdoblas la bisagra, cualquier intento de aplanar alrededor solo “pelea” contra la rigidez y deja ondulaciones.

Continúa en nuestra aplicación.
  • Escuche el audio con la pantalla apagada.
  • Obtenga un certificado al finalizar.
  • ¡Más de 5000 cursos para que explores!
O continúa leyendo más abajo...
Download App

Descargar la aplicación

Secuencia práctica recomendada (paso a paso)

1) Estabilizar el perímetro (evitar que el daño “camine”)

Antes de trabajar la arista, controla el entorno inmediato:

  • Coloca una tas por detrás (si hay acceso) en una zona cercana pero estable, preferiblemente donde el panel conserve su forma.
  • Con golpes suaves y espaciados, corrige altos evidentes alrededor del pliegue para que el metal no rebote ni se desplace hacia zonas sanas.
  • Si el pliegue está junto a un borde rígido (dobladillo de puerta/capó), trabaja primero los puntos que traban el retorno (pequeños dobleces en el canto).

Meta: que el panel deje de “flotar” y que el pliegue sea el protagonista, no una deformación que arrastra todo el contorno.

2) Aliviar tensiones: apertura gradual del metal

Aquí no buscas altura final, sino quitarle filo al pliegue.

  • Apoya una tas de canto justo debajo de la arista (no a 3–4 cm: debajo de la línea).
  • Con martillo de punta (o bola si el pliegue no es tan agudo), da golpes muy cortos a lo largo del pliegue, empezando por los extremos y acercándote al centro.
  • Alterna: 3–5 golpes, revisa, reubica la tas. El control viene de mover la tas más que de aumentar fuerza.

Clave didáctica: si golpeas fuerte en el centro de un pliegue agudo, es fácil estirar el metal y crear una “panza” que luego no baja sin técnicas más avanzadas. Por eso se abre de forma progresiva y distribuida.

3) Re-formar la línea de estilo (reconstrucción sin aplanar)

Cuando el pliegue ya no está “afilado”, empieza la reconstrucción de la línea:

  • Cambia a martillo de bola para modelar la transición. La bola ayuda a crear un radio natural alrededor de la línea.
  • Usa una tas de canto cuyo radio coincida con la línea original. Si la línea es marcada, la tas debe tener un hombro más definido; si es suave, usa un radio más amplio.
  • Trabaja por tramos cortos (5–10 cm): forma, revisa, forma. Es preferible “armar” la línea por secciones que perseguirla de una sola pasada.

Señal de que vas bien: la línea vuelve a “leer” recta cuando la miras en ángulo, aunque todavía haya pequeñas marcas. Señal de que vas mal: la línea se vuelve ancha y plana (la estás borrando) o aparece una onda paralela (estás empujando metal hacia afuera).

4) Planchar para reducir marcas (acabado de metal)

El planchado no es para cambiar la forma principal, sino para refinar:

  • Usa martillo plano con golpes ligeros y controlados.
  • Coloca una tas con radio apenas más suave que la línea (esto ayuda a no “cortar” la arista con marcas).
  • Trabaja con ritmo constante y baja energía: muchos golpes suaves son mejores que pocos golpes fuertes.

Si al planchar la línea empieza a perder definición, detente y vuelve al paso 3 con tas de canto más adecuada.

Ejemplo práctico: pliegue en guardabarros sobre una línea de estilo

Situación: pliegue de 15 cm sobre la línea del guardabarros, con la arista marcada en el centro.

Secuencia sugerida (resumen operativo): 1) Perímetro: asentar pequeños altos alrededor con martillo plano + tas estable. 2) Abrir pliegue: tas de canto bajo la arista, martillo de punta en extremos → centro, golpes muy cortos. 3) Formar línea: martillo de bola, reconstruir por tramos, verificando rectitud visual. 4) Planchar: martillo plano, tas de radio suave, reducir marcas sin ensanchar la línea.

Detalle importante: si el pliegue cruza una zona con refuerzo interno (muy rígida), reduce aún más la fuerza y aumenta la frecuencia de revisión. En rigidez alta, el metal “responde” con rebote y es más fácil marcar.

Pautas para evitar fisuras y deformaciones permanentes en zonas rígidas

Cómo prevenir fisuras (metal/pintura) al trabajar aristas

  • No “quiebres” la arista al revés: abrir el pliegue no significa invertirlo; significa reducir su agudeza.
  • Evita golpes secos concentrados con martillo de punta en un solo punto. Distribuye el trabajo a lo largo de la línea.
  • Controla el apoyo: una tas mal apoyada (en un punto pequeño) puede crear un alto duro que luego se convierte en grieta o marca persistente.
  • Si el borde está doblado (canto de puerta/capó), endereza en etapas: un gran cambio de ángulo de una vez aumenta el riesgo de fisura.

Cómo evitar estiramiento y “lata” (deformación permanente)

  • Menos fuerza, más precisión: el estiramiento suele venir de golpes fuertes cuando el metal ya está cerca de su posición.
  • No planches demasiado pronto: planchar con el pliegue aún cerrado empuja metal hacia afuera y crea ondas.
  • Usa la tas correcta: una tas demasiado plana debajo de una línea marcada te obliga a golpear más para “ver” cambio, y eso estira.
  • Trabaja de afuera hacia adentro al abrir el pliegue: reduce acumulación de tensión en el centro.

Chequeos rápidos durante el proceso (para no perder la línea)

  • Vista rasante: mira el panel en ángulo bajo para ver si la línea se mantiene “fina” y continua.
  • Comparación por referencia: alinea visualmente la línea con otra sección del mismo panel (delante/detrás del daño) para no crear una “línea nueva”.
  • Microcorrecciones: si aparece un alto pequeño sobre la línea, corrígelo de inmediato con planchado suave; no lo dejes para el final porque se endurece.

Ahora responde el ejercicio sobre el contenido:

Al corregir un pliegue en una línea de estilo, ¿cuál es el orden de trabajo más recomendable para recuperar la forma sin generar ondas ni borrar la línea?

¡Tienes razón! Felicitaciones, ahora pasa a la página siguiente.

¡Tú error! Inténtalo de nuevo.

Primero se debe reducir la tensión abriendo la arista del pliegue; después se re-forma la línea de estilo con su altura/radio correcto; y al final se plancha con golpes suaves para eliminar marcas sin ensanchar ni aplanar la línea.

Siguiente capítulo

Gestión del óxido en carrocería: evaluación, eliminación y estabilización de corrosión

Arrow Right Icon
Portada de libro electrónico gratuitaFunilería Automotriz para Principiantes: Reparación de Abolladuras, Óxido y Preparación de Superficies desde Cero
42%

Funilería Automotriz para Principiantes: Reparación de Abolladuras, Óxido y Preparación de Superficies desde Cero

Nuevo curso

12 páginas

Descarga la aplicación para obtener una certificación gratuita y escuchar cursos en segundo plano, incluso con la pantalla apagada.