Qué es un pliegue y por qué “manda” sobre el resto del panel
Un pliegue (crease) es una deformación con arista marcada donde el metal se ha doblado y, a la vez, ha concentrado tensión en una línea estrecha. A diferencia de una abolladura suave, el pliegue suele dejar una “bisagra” rígida: si intentas aplanarlo de golpe, la línea de estilo se pierde, aparecen ondas alrededor o se generan microfisuras en la pintura/metal.
En puertas, guardabarros y capó, los pliegues suelen coincidir con líneas de estilo o con bordes (cantos, dobladillos, nervaduras). Estas zonas son más rígidas: el metal “cede” menos y por eso el daño se concentra y se endurece.
Lectura del pliegue (lo que debes identificar antes de golpear)
- Dirección del impacto: observa hacia dónde “apunta” el pliegue (normalmente el metal se cerró en la dirección del golpe).
- Punto de máxima tensión: suele estar en el centro del pliegue, donde la arista es más aguda.
- Perímetro bloqueado: bordes, dobleces internos, refuerzos y nervaduras cercanas que impiden que el metal regrese.
- Altos y bajos a lo largo de la línea: un pliegue casi siempre alterna pequeños altos y bajos; tu objetivo es abrir la arista y reconstruir la línea, no “aplastarla”.
Herramientas específicas para pliegues, aristas y bordes
Martillos recomendados y para qué sirve cada cara
- Martillo de punta (pick): para trabajo localizado en la arista cuando necesitas “levantar” un bajo muy puntual o iniciar la apertura del pliegue. Úsalo con control: es el que más marca deja.
- Martillo de bola: útil para modelar transiciones y ayudar a “rodar” el metal alrededor de la línea sin crear planos. También sirve para planchado suave con golpes más redondos.
- Martillo plano: para planchar y reducir marcas al final, y para asentar altos pequeños sin deformar la línea si se usa con tas adecuada.
Tases de canto (imprescindibles en líneas y bordes)
Las tases de canto (edge dollies) tienen radios y aristas que permiten apoyar justo debajo de una línea de estilo o cerca de un borde. La regla es simple: la forma de la tas debe “parecerse” a la forma final que quieres recuperar. Si la tas es demasiado plana, tenderás a aplanar la línea; si es demasiado aguda, marcarás el panel.
Combinaciones típicas (martillo + tas)
| Situación | Martillo | Tas | Objetivo |
|---|---|---|---|
| Pliegue agudo en línea de estilo | Punta (muy controlado) + luego bola | Tas de canto con radio similar | Abrir la arista y re-formar el “pico” de la línea |
| Borde doblado cerca de canto (puerta/capó) | Bola o plano | Tas de canto o tas con hombro | Recuperar el borde sin estirar |
| Marcas de martillo tras el formado | Plano | Tas ligeramente más suave (radio mayor) | Planchar y uniformar sin borrar la línea |
Principio clave: abrir el pliegue antes de “nivelar” el panel
Un error común es intentar dejar “liso” el área alrededor del pliegue primero. En pliegues, funciona mejor este orden mental:
- Primero: liberar y abrir la arista (reducir la concentración de tensión).
- Después: reconstruir la línea de estilo con su altura correcta.
- Al final: planchar para bajar marcas y microaltos.
Piensa en el pliegue como una hoja doblada: si no desdoblas la bisagra, cualquier intento de aplanar alrededor solo “pelea” contra la rigidez y deja ondulaciones.
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Secuencia práctica recomendada (paso a paso)
1) Estabilizar el perímetro (evitar que el daño “camine”)
Antes de trabajar la arista, controla el entorno inmediato:
- Coloca una tas por detrás (si hay acceso) en una zona cercana pero estable, preferiblemente donde el panel conserve su forma.
- Con golpes suaves y espaciados, corrige altos evidentes alrededor del pliegue para que el metal no rebote ni se desplace hacia zonas sanas.
- Si el pliegue está junto a un borde rígido (dobladillo de puerta/capó), trabaja primero los puntos que traban el retorno (pequeños dobleces en el canto).
Meta: que el panel deje de “flotar” y que el pliegue sea el protagonista, no una deformación que arrastra todo el contorno.
2) Aliviar tensiones: apertura gradual del metal
Aquí no buscas altura final, sino quitarle filo al pliegue.
- Apoya una tas de canto justo debajo de la arista (no a 3–4 cm: debajo de la línea).
- Con martillo de punta (o bola si el pliegue no es tan agudo), da golpes muy cortos a lo largo del pliegue, empezando por los extremos y acercándote al centro.
- Alterna: 3–5 golpes, revisa, reubica la tas. El control viene de mover la tas más que de aumentar fuerza.
Clave didáctica: si golpeas fuerte en el centro de un pliegue agudo, es fácil estirar el metal y crear una “panza” que luego no baja sin técnicas más avanzadas. Por eso se abre de forma progresiva y distribuida.
3) Re-formar la línea de estilo (reconstrucción sin aplanar)
Cuando el pliegue ya no está “afilado”, empieza la reconstrucción de la línea:
- Cambia a martillo de bola para modelar la transición. La bola ayuda a crear un radio natural alrededor de la línea.
- Usa una tas de canto cuyo radio coincida con la línea original. Si la línea es marcada, la tas debe tener un hombro más definido; si es suave, usa un radio más amplio.
- Trabaja por tramos cortos (5–10 cm): forma, revisa, forma. Es preferible “armar” la línea por secciones que perseguirla de una sola pasada.
Señal de que vas bien: la línea vuelve a “leer” recta cuando la miras en ángulo, aunque todavía haya pequeñas marcas. Señal de que vas mal: la línea se vuelve ancha y plana (la estás borrando) o aparece una onda paralela (estás empujando metal hacia afuera).
4) Planchar para reducir marcas (acabado de metal)
El planchado no es para cambiar la forma principal, sino para refinar:
- Usa martillo plano con golpes ligeros y controlados.
- Coloca una tas con radio apenas más suave que la línea (esto ayuda a no “cortar” la arista con marcas).
- Trabaja con ritmo constante y baja energía: muchos golpes suaves son mejores que pocos golpes fuertes.
Si al planchar la línea empieza a perder definición, detente y vuelve al paso 3 con tas de canto más adecuada.
Ejemplo práctico: pliegue en guardabarros sobre una línea de estilo
Situación: pliegue de 15 cm sobre la línea del guardabarros, con la arista marcada en el centro.
Secuencia sugerida (resumen operativo): 1) Perímetro: asentar pequeños altos alrededor con martillo plano + tas estable. 2) Abrir pliegue: tas de canto bajo la arista, martillo de punta en extremos → centro, golpes muy cortos. 3) Formar línea: martillo de bola, reconstruir por tramos, verificando rectitud visual. 4) Planchar: martillo plano, tas de radio suave, reducir marcas sin ensanchar la línea.Detalle importante: si el pliegue cruza una zona con refuerzo interno (muy rígida), reduce aún más la fuerza y aumenta la frecuencia de revisión. En rigidez alta, el metal “responde” con rebote y es más fácil marcar.
Pautas para evitar fisuras y deformaciones permanentes en zonas rígidas
Cómo prevenir fisuras (metal/pintura) al trabajar aristas
- No “quiebres” la arista al revés: abrir el pliegue no significa invertirlo; significa reducir su agudeza.
- Evita golpes secos concentrados con martillo de punta en un solo punto. Distribuye el trabajo a lo largo de la línea.
- Controla el apoyo: una tas mal apoyada (en un punto pequeño) puede crear un alto duro que luego se convierte en grieta o marca persistente.
- Si el borde está doblado (canto de puerta/capó), endereza en etapas: un gran cambio de ángulo de una vez aumenta el riesgo de fisura.
Cómo evitar estiramiento y “lata” (deformación permanente)
- Menos fuerza, más precisión: el estiramiento suele venir de golpes fuertes cuando el metal ya está cerca de su posición.
- No planches demasiado pronto: planchar con el pliegue aún cerrado empuja metal hacia afuera y crea ondas.
- Usa la tas correcta: una tas demasiado plana debajo de una línea marcada te obliga a golpear más para “ver” cambio, y eso estira.
- Trabaja de afuera hacia adentro al abrir el pliegue: reduce acumulación de tensión en el centro.
Chequeos rápidos durante el proceso (para no perder la línea)
- Vista rasante: mira el panel en ángulo bajo para ver si la línea se mantiene “fina” y continua.
- Comparación por referencia: alinea visualmente la línea con otra sección del mismo panel (delante/detrás del daño) para no crear una “línea nueva”.
- Microcorrecciones: si aparece un alto pequeño sobre la línea, corrígelo de inmediato con planchado suave; no lo dejes para el final porque se endurece.