Gestión del óxido en carrocería: evaluación, eliminación y estabilización de corrosión

Capítulo 6

Tiempo estimado de lectura: 9 minutos

+ Ejercicio

Qué es el óxido y por qué “vuelve” si no se trata bien

En carrocería, el óxido es el resultado de la corrosión del acero cuando hay oxígeno y humedad (a menudo acelerados por sal, barro, agua estancada y daños en la pintura). En reparación, el objetivo no es “pintar encima”, sino detener la corrosión activa y dejar una base estable para sellar e imprimar. Si queda óxido activo (polvo rojizo, poros con color marrón, metal laminado), la corrosión seguirá avanzando bajo la pintura.

Identificación de tipos de corrosión y evaluación de recuperabilidad

1) Corrosión superficial

Cómo se ve: película rojiza o marrón, generalmente uniforme; la chapa mantiene su espesor y rigidez. Cómo se siente: al lijar, aparece metal relativamente rápido y no se “hunde” la zona.

  • Recuperable: casi siempre, si no hay picaduras profundas.
  • Riesgo típico: óxido bajo pintura levantada o bajo selladores viejos.

2) Corrosión picada (pitting)

Cómo se ve: puntos o cráteres pequeños; al remover la capa superficial aparecen “picaduras” oscuras. Cómo se siente: el metal puede verse brillante alrededor, pero quedan poros.

  • Recuperable: sí, si las picaduras no comprometen el espesor (no hay “hoja” debilitada).
  • Riesgo típico: aunque se vea metal, las picaduras pueden retener óxido en el fondo si no se limpian bien.

3) Corrosión perforante (agujeros)

Cómo se ve: perforaciones, bordes deslaminados, metal “en capas” o quebradizo. Cómo se siente: al presionar, la chapa cede; al cepillar, se abre más.

  • Recuperable: normalmente no en la zona perforada; requiere corte y recambio (parche o reemplazo de sección).
  • Riesgo típico: intentar “rellenar” con masilla sobre agujeros: se agrieta y el óxido reaparece.

Pruebas rápidas para decidir si la chapa es recuperable

  • Prueba de punzón/destornillador: presiona con firmeza en el área oxidada. Si perfora o se hunde fácil, hay pérdida de espesor.
  • Prueba de sonido: golpecitos suaves; metal sano suena más “seco”, metal delaminado suena apagado.
  • Inspección de bordes y pliegues: si el óxido sale en “escamas” y aparecen capas, suele haber corrosión avanzada.
  • Revisión por la cara interna: si hay acceso, mira el reverso: si está muy oxidado, la reparación superficial por fuera suele ser insuficiente.

Métodos de remoción: elección según el tipo de óxido

Resumen de métodos (cuándo conviene cada uno)

MétodoÚtil paraVentajasPrecauciones
Lijado (a mano o máquina)Superficial y preparación finalControl fino, buen acabadoNo “llega” al fondo de picaduras profundas
Cepillo de alambreÓxido suelto, escamas, zonas irregularesRápido para limpieza inicialPuede “pulir” óxido en poros; no garantiza metal sano
Disco flapÓxido más adherido, nivelado de superficieRemueve material con rapidezPuede adelgazar chapa si se insiste; controlar temperatura
Arenado puntual (spot blasting)Picaduras, rincones, bordes, soldadurasLlega a poros y geometrías difícilesRequiere equipo; riesgo de deformar chapa si se excede
Corte y recambioPerforante o metal debilitadoSolución definitiva en zonas podridasImplica ajuste y protección anticorrosiva interna

Guía práctica paso a paso: evaluación y eliminación del óxido

Paso 1: Delimitar el área real afectada

Retira pintura/recubrimiento alrededor del óxido hasta encontrar material estable. Un error común es trabajar solo en el “centro” visible: la corrosión suele extenderse bajo la pintura.

Continúa en nuestra aplicación.
  • Escuche el audio con la pantalla apagada.
  • Obtenga un certificado al finalizar.
  • ¡Más de 5000 cursos para que explores!
O continúa leyendo más abajo...
Download App

Descargar la aplicación

  • Amplía el área de trabajo unos centímetros más allá del borde visible del óxido.
  • Si al lijar aparece un “halo” marrón que se expande, sigue abriendo hasta que el borde sea limpio.

Paso 2: Remoción mecánica inicial (según el caso)

  • Superficial: comienza con lijado para retirar pintura dañada y óxido. Cambia a un grano más fino cuando empiece a aparecer metal.
  • Con escamas o relieve: usa cepillo de alambre para quitar lo suelto y revelar la verdadera profundidad.
  • Óxido adherido o zonas amplias: disco flap con pasadas suaves y controladas, sin “clavar” el disco en un punto.

Indicador de avance: el objetivo de esta fase es llegar a una superficie donde ya no haya material suelto y puedas evaluar si quedan picaduras profundas o delaminación.

Paso 3: Tratamiento de picaduras y rincones

Las picaduras son el lugar donde más falla una reparación, porque el óxido puede quedar en el fondo aunque la superficie se vea brillante.

  • Si tienes arenado puntual: úsalo para “abrir” el fondo de las picaduras y limpiar bordes, pliegues y esquinas.
  • Si no tienes arenado: combina cepillo de alambre pequeño, lijado localizado y repetición de limpieza hasta que el fondo de las picaduras deje de verse marrón.

Regla práctica: si tras limpiar, al pasar una lija fina vuelve a aparecer polvo rojizo desde los poros, aún hay óxido activo en profundidad.

Paso 4: Decidir corte/recambio cuando hay perforación

Si hay agujeros o metal debilitado, la remoción mecánica seguirá “abriendo” la zona. En ese punto, la decisión correcta es recortar hasta metal sano.

  • Marca un contorno que incluya todo el metal delaminado (no solo el agujero).
  • Corta hasta que el borde sea firme, sin capas separadas.
  • Verifica que el perímetro no siga “sangrando” óxido (polvo marrón) al lijar.

El recambio (parche) debe asentarse sobre metal sano; si el borde está contaminado, la corrosión reaparece desde la unión.

Convertidores/neutralizadores: uso correcto, cuándo conviene y cuándo no

Qué hacen (y qué no hacen)

Los convertidores/neutralizadores reaccionan con óxidos de hierro para formar compuestos más estables y mejorar la resistencia a la corrosión. Son útiles como complemento cuando no puedes eliminar el óxido al 100% en poros o geometrías complejas. No sustituyen el corte cuando hay perforación ni “salvan” metal delaminado.

Cuándo conviene usarlos

  • En picaduras leves a moderadas donde, tras la limpieza mecánica, puede quedar óxido en el fondo de poros.
  • En pliegues, bordes doblados, rincones donde la abrasión no llega bien.
  • Como paso previo a imprimaciones compatibles cuando el fabricante lo indica.

Cuándo NO conviene (o no alcanza)

  • En óxido perforante o metal “en capas”: ahí corresponde corte/recambio.
  • Sobre óxido suelto o escamas: primero hay que remover mecánicamente; si no, el producto queda sobre material inestable.
  • Si no puedes limpiar y neutralizar residuos según instrucciones: residuos mal gestionados pueden afectar adherencia de imprimaciones y selladores.

Aplicación práctica (paso a paso)

  1. Limpieza previa: deja la zona libre de polvo, grasa y óxido suelto. Debe quedar óxido “firme” solo en poros, si es que queda.
  2. Aplicación: aplica una capa uniforme (brocha o pulverizado según producto) asegurando que “moje” las picaduras y bordes.
  3. Tiempo de acción: respeta el tiempo indicado por el fabricante. Como guía general, muchos requieren decenas de minutos a varias horas para reaccionar; no aceleres sellando antes de tiempo.
  4. Observación: suele haber cambio de color (oscurecimiento). Si quedan zonas rojizas activas, puede requerir segunda aplicación o más remoción mecánica.
  5. Limpieza posterior: según el producto, puede requerir enjuague con agua o limpieza con paño húmedo/solvente recomendado para retirar residuos. Esto es crítico para la adherencia posterior.
  6. Secado completo: deja secar totalmente antes de cualquier recubrimiento. La humedad atrapada es enemiga del sellado.

Nota de compatibilidad: no todos los convertidores son compatibles con todos los sistemas de imprimación. La regla segura es seguir la ficha técnica del producto (convertidor e imprimación) y, si dudas, realizar una prueba en una pieza similar.

Criterios de calidad antes de sellar o imprimar

Checklist de “listo para proteger”

  • Metal sano visible: la mayor parte del área debe mostrar metal limpio; en picaduras, el fondo no debe verse marrón activo.
  • Bordes limpios: el perímetro de la reparación no debe tener pintura levantada ni óxido bajo el borde.
  • Ausencia de óxido activo: al lijar suavemente no debe aparecer polvo rojizo desde poros; no debe haber zonas húmedas con coloración marrón.
  • Superficie estable: sin escamas, sin delaminación, sin “hoja” debilitada.
  • Sin residuos químicos: si usaste convertidor/neutralizador, la superficie debe estar limpia y seca según especificación del producto.

Pruebas rápidas de control

  • Prueba del paño: pasa un paño limpio; si sale teñido de marrón/rojo, aún hay contaminación u óxido activo.
  • Prueba visual con luz rasante: ayuda a ver poros oscuros y bordes con pintura socavada.
  • Prueba de lijado ligero: una pasada suave debe producir polvo metálico/gris, no rojizo.

Ejemplos prácticos de decisión (casos típicos)

Ejemplo A: óxido superficial en borde de guardabarros

  • Remoción: lijado + cepillo de alambre en el borde.
  • Si al abrir aparece pitting leve: arenado puntual si hay, o limpieza localizada repetida.
  • Convertidor: opcional si quedan poros inaccesibles; limpiar residuos y secar.
  • Calidad: borde firme, sin halo marrón bajo pintura.

Ejemplo B: picaduras en techo por piedra/granizo antiguo con pintura saltada

  • Remoción: disco flap con control (solo para retirar óxido/pintura), luego lijado para afinar.
  • Refuerzo: arenado puntual para picaduras profundas.
  • Convertidor: recomendable si quedan poros oscuros que no se pueden abrir sin adelgazar demasiado la chapa.
  • Calidad: no debe “reaparecer” polvo rojizo al lijado final.

Ejemplo C: perforación en zócalo o piso con metal delaminado

  • Remoción: no insistir con lijado; delimitar y cortar hasta metal sano.
  • Acción: recambio de sección/parche; proteger también la cara interna para evitar reinicio de corrosión.
  • Convertidor: no sustituye el recambio en la zona podrida; solo podría usarse en áreas adyacentes con pitting leve tras limpieza.

Ahora responde el ejercicio sobre el contenido:

Al preparar una zona con corrosión picada (pitting), ¿cuál es un indicador práctico de que todavía queda óxido activo en profundidad y no conviene sellar o imprimar aún?

¡Tienes razón! Felicitaciones, ahora pasa a la página siguiente.

¡Tú error! Inténtalo de nuevo.

Si al lijar suavemente reaparece polvo rojizo desde los poros, significa que aún hay óxido activo en el fondo de las picaduras. En ese caso se requiere más limpieza localizada (o arenado puntual) antes de sellar o imprimar.

Siguiente capítulo

Reparación de zonas perforadas por óxido: parches, conformado y soldadura básica

Arrow Right Icon
Portada de libro electrónico gratuitaFunilería Automotriz para Principiantes: Reparación de Abolladuras, Óxido y Preparación de Superficies desde Cero
50%

Funilería Automotriz para Principiantes: Reparación de Abolladuras, Óxido y Preparación de Superficies desde Cero

Nuevo curso

12 páginas

Descarga la aplicación para obtener una certificación gratuita y escuchar cursos en segundo plano, incluso con la pantalla apagada.