Qué es el óxido y por qué “vuelve” si no se trata bien
En carrocería, el óxido es el resultado de la corrosión del acero cuando hay oxígeno y humedad (a menudo acelerados por sal, barro, agua estancada y daños en la pintura). En reparación, el objetivo no es “pintar encima”, sino detener la corrosión activa y dejar una base estable para sellar e imprimar. Si queda óxido activo (polvo rojizo, poros con color marrón, metal laminado), la corrosión seguirá avanzando bajo la pintura.
Identificación de tipos de corrosión y evaluación de recuperabilidad
1) Corrosión superficial
Cómo se ve: película rojiza o marrón, generalmente uniforme; la chapa mantiene su espesor y rigidez. Cómo se siente: al lijar, aparece metal relativamente rápido y no se “hunde” la zona.
- Recuperable: casi siempre, si no hay picaduras profundas.
- Riesgo típico: óxido bajo pintura levantada o bajo selladores viejos.
2) Corrosión picada (pitting)
Cómo se ve: puntos o cráteres pequeños; al remover la capa superficial aparecen “picaduras” oscuras. Cómo se siente: el metal puede verse brillante alrededor, pero quedan poros.
- Recuperable: sí, si las picaduras no comprometen el espesor (no hay “hoja” debilitada).
- Riesgo típico: aunque se vea metal, las picaduras pueden retener óxido en el fondo si no se limpian bien.
3) Corrosión perforante (agujeros)
Cómo se ve: perforaciones, bordes deslaminados, metal “en capas” o quebradizo. Cómo se siente: al presionar, la chapa cede; al cepillar, se abre más.
- Recuperable: normalmente no en la zona perforada; requiere corte y recambio (parche o reemplazo de sección).
- Riesgo típico: intentar “rellenar” con masilla sobre agujeros: se agrieta y el óxido reaparece.
Pruebas rápidas para decidir si la chapa es recuperable
- Prueba de punzón/destornillador: presiona con firmeza en el área oxidada. Si perfora o se hunde fácil, hay pérdida de espesor.
- Prueba de sonido: golpecitos suaves; metal sano suena más “seco”, metal delaminado suena apagado.
- Inspección de bordes y pliegues: si el óxido sale en “escamas” y aparecen capas, suele haber corrosión avanzada.
- Revisión por la cara interna: si hay acceso, mira el reverso: si está muy oxidado, la reparación superficial por fuera suele ser insuficiente.
Métodos de remoción: elección según el tipo de óxido
Resumen de métodos (cuándo conviene cada uno)
| Método | Útil para | Ventajas | Precauciones |
|---|---|---|---|
| Lijado (a mano o máquina) | Superficial y preparación final | Control fino, buen acabado | No “llega” al fondo de picaduras profundas |
| Cepillo de alambre | Óxido suelto, escamas, zonas irregulares | Rápido para limpieza inicial | Puede “pulir” óxido en poros; no garantiza metal sano |
| Disco flap | Óxido más adherido, nivelado de superficie | Remueve material con rapidez | Puede adelgazar chapa si se insiste; controlar temperatura |
| Arenado puntual (spot blasting) | Picaduras, rincones, bordes, soldaduras | Llega a poros y geometrías difíciles | Requiere equipo; riesgo de deformar chapa si se excede |
| Corte y recambio | Perforante o metal debilitado | Solución definitiva en zonas podridas | Implica ajuste y protección anticorrosiva interna |
Guía práctica paso a paso: evaluación y eliminación del óxido
Paso 1: Delimitar el área real afectada
Retira pintura/recubrimiento alrededor del óxido hasta encontrar material estable. Un error común es trabajar solo en el “centro” visible: la corrosión suele extenderse bajo la pintura.
- Escuche el audio con la pantalla apagada.
- Obtenga un certificado al finalizar.
- ¡Más de 5000 cursos para que explores!
Descargar la aplicación
- Amplía el área de trabajo unos centímetros más allá del borde visible del óxido.
- Si al lijar aparece un “halo” marrón que se expande, sigue abriendo hasta que el borde sea limpio.
Paso 2: Remoción mecánica inicial (según el caso)
- Superficial: comienza con lijado para retirar pintura dañada y óxido. Cambia a un grano más fino cuando empiece a aparecer metal.
- Con escamas o relieve: usa cepillo de alambre para quitar lo suelto y revelar la verdadera profundidad.
- Óxido adherido o zonas amplias: disco flap con pasadas suaves y controladas, sin “clavar” el disco en un punto.
Indicador de avance: el objetivo de esta fase es llegar a una superficie donde ya no haya material suelto y puedas evaluar si quedan picaduras profundas o delaminación.
Paso 3: Tratamiento de picaduras y rincones
Las picaduras son el lugar donde más falla una reparación, porque el óxido puede quedar en el fondo aunque la superficie se vea brillante.
- Si tienes arenado puntual: úsalo para “abrir” el fondo de las picaduras y limpiar bordes, pliegues y esquinas.
- Si no tienes arenado: combina cepillo de alambre pequeño, lijado localizado y repetición de limpieza hasta que el fondo de las picaduras deje de verse marrón.
Regla práctica: si tras limpiar, al pasar una lija fina vuelve a aparecer polvo rojizo desde los poros, aún hay óxido activo en profundidad.
Paso 4: Decidir corte/recambio cuando hay perforación
Si hay agujeros o metal debilitado, la remoción mecánica seguirá “abriendo” la zona. En ese punto, la decisión correcta es recortar hasta metal sano.
- Marca un contorno que incluya todo el metal delaminado (no solo el agujero).
- Corta hasta que el borde sea firme, sin capas separadas.
- Verifica que el perímetro no siga “sangrando” óxido (polvo marrón) al lijar.
El recambio (parche) debe asentarse sobre metal sano; si el borde está contaminado, la corrosión reaparece desde la unión.
Convertidores/neutralizadores: uso correcto, cuándo conviene y cuándo no
Qué hacen (y qué no hacen)
Los convertidores/neutralizadores reaccionan con óxidos de hierro para formar compuestos más estables y mejorar la resistencia a la corrosión. Son útiles como complemento cuando no puedes eliminar el óxido al 100% en poros o geometrías complejas. No sustituyen el corte cuando hay perforación ni “salvan” metal delaminado.
Cuándo conviene usarlos
- En picaduras leves a moderadas donde, tras la limpieza mecánica, puede quedar óxido en el fondo de poros.
- En pliegues, bordes doblados, rincones donde la abrasión no llega bien.
- Como paso previo a imprimaciones compatibles cuando el fabricante lo indica.
Cuándo NO conviene (o no alcanza)
- En óxido perforante o metal “en capas”: ahí corresponde corte/recambio.
- Sobre óxido suelto o escamas: primero hay que remover mecánicamente; si no, el producto queda sobre material inestable.
- Si no puedes limpiar y neutralizar residuos según instrucciones: residuos mal gestionados pueden afectar adherencia de imprimaciones y selladores.
Aplicación práctica (paso a paso)
- Limpieza previa: deja la zona libre de polvo, grasa y óxido suelto. Debe quedar óxido “firme” solo en poros, si es que queda.
- Aplicación: aplica una capa uniforme (brocha o pulverizado según producto) asegurando que “moje” las picaduras y bordes.
- Tiempo de acción: respeta el tiempo indicado por el fabricante. Como guía general, muchos requieren decenas de minutos a varias horas para reaccionar; no aceleres sellando antes de tiempo.
- Observación: suele haber cambio de color (oscurecimiento). Si quedan zonas rojizas activas, puede requerir segunda aplicación o más remoción mecánica.
- Limpieza posterior: según el producto, puede requerir enjuague con agua o limpieza con paño húmedo/solvente recomendado para retirar residuos. Esto es crítico para la adherencia posterior.
- Secado completo: deja secar totalmente antes de cualquier recubrimiento. La humedad atrapada es enemiga del sellado.
Nota de compatibilidad: no todos los convertidores son compatibles con todos los sistemas de imprimación. La regla segura es seguir la ficha técnica del producto (convertidor e imprimación) y, si dudas, realizar una prueba en una pieza similar.
Criterios de calidad antes de sellar o imprimar
Checklist de “listo para proteger”
- Metal sano visible: la mayor parte del área debe mostrar metal limpio; en picaduras, el fondo no debe verse marrón activo.
- Bordes limpios: el perímetro de la reparación no debe tener pintura levantada ni óxido bajo el borde.
- Ausencia de óxido activo: al lijar suavemente no debe aparecer polvo rojizo desde poros; no debe haber zonas húmedas con coloración marrón.
- Superficie estable: sin escamas, sin delaminación, sin “hoja” debilitada.
- Sin residuos químicos: si usaste convertidor/neutralizador, la superficie debe estar limpia y seca según especificación del producto.
Pruebas rápidas de control
- Prueba del paño: pasa un paño limpio; si sale teñido de marrón/rojo, aún hay contaminación u óxido activo.
- Prueba visual con luz rasante: ayuda a ver poros oscuros y bordes con pintura socavada.
- Prueba de lijado ligero: una pasada suave debe producir polvo metálico/gris, no rojizo.
Ejemplos prácticos de decisión (casos típicos)
Ejemplo A: óxido superficial en borde de guardabarros
- Remoción: lijado + cepillo de alambre en el borde.
- Si al abrir aparece pitting leve: arenado puntual si hay, o limpieza localizada repetida.
- Convertidor: opcional si quedan poros inaccesibles; limpiar residuos y secar.
- Calidad: borde firme, sin halo marrón bajo pintura.
Ejemplo B: picaduras en techo por piedra/granizo antiguo con pintura saltada
- Remoción: disco flap con control (solo para retirar óxido/pintura), luego lijado para afinar.
- Refuerzo: arenado puntual para picaduras profundas.
- Convertidor: recomendable si quedan poros oscuros que no se pueden abrir sin adelgazar demasiado la chapa.
- Calidad: no debe “reaparecer” polvo rojizo al lijado final.
Ejemplo C: perforación en zócalo o piso con metal delaminado
- Remoción: no insistir con lijado; delimitar y cortar hasta metal sano.
- Acción: recambio de sección/parche; proteger también la cara interna para evitar reinicio de corrosión.
- Convertidor: no sustituye el recambio en la zona podrida; solo podría usarse en áreas adyacentes con pitting leve tras limpieza.